Noticia Prensa Escrita
 Imprimir  Enviar  PDF  Cerrar
País: Chile
Fecha: 2017-02-11
Medio: La Tercera
Sección: Editorial
Página(s): 7
Centimetraje: 22x17 cms
Las lecciones que deja el caso Masvida
La fe pública que está de por medio obliga a ser más cautelosos sobre los riesgos que asumen las isapres y a revisar el rol que ha jugado la autoridad.
Agrandar Tamaño Texto Disminuir Tamaño Texto
A COMPLEJA situación financiera por la que atraviesa la isapre Masvida constituye un caso desafortunado, no solo por el daño de imagen que se produce en el sistema de salud, sino especialmente porque en la eventualidad de una insolvencia de la isapre, los afiliados con preexistencias podrían quedar en una situación de indefensión.

El caso de Masvida debería ser aleccionador para efectos de entregar valiosas lecciones sobre el actuar de la autoridad sectorial -que todo parece indicar actuó tardíamente, lo que dio a pie a que el problema escalara- y a la forma como las propias isapres organizan su estructura de propiedad para reducir riesgos como los que ahora se enfrentan.

Parece evidente que el deterioro de los índices financieros de Masvida responde principalmente a un problema de gestión interna antes que a una situación de tipo sistémico.

La falta de un controlador claro, aparentes privilegios que se habrían otorgado a determinados planes médicos, las abultadas trasferencias hacia empresas relacionadas en particular clínicas- y planes de salud que no cubrían adecuadamente el valor de las prestaciones, contribuyeron a generar un déficit del que probablemente no resultará fácil salir.

Aun cuando debe existir amplia libertad para que las empresas puedan organizarse de la manera que estimen más adecuada, en el caso de las isapres deberían existir mayores exigencias para evitar situaciones excesivamente riesgosas, pues se trata de un ámbito donde está comprometida la fe pública, que en este caso es el derecho de los afiliados a seguir recibiendo sus prestaciones, quienes por lo demás no tienen otra opción donde destinar su cotización obligatoria que no sea en una isapre, en caso de optar por la salud privada. El caso es particularmente delicado en aquellos afiliados con preexistencias, quienes se podrían ver expuestos a migrar a Fonasa si es que una isapre en insolvencia no logra traspasar íntegramente su cartera de afiliados.

Los costos de malas decisiones de administración no deberían ser traspasados a los afiliados; de allí que cabría revisar el actual marco institucional para reforzar mejor esta garantía. Las desacertadas decisiones de gestión en que pudo haber incurrido la isapre no justifican, en todo caso, la pasividad con que la Superintendencia respectiva parece ha actuado en este caso. Desde hace más de un año que el regulador tiene antecedentes de los problemas de liquidez que enfrenta esta institución, pero solo recientemente le ha exigido un plan de contingencia, a lo que la isapre se resiste.

En el mercado han surgido también algunas dudas sobre la calidad de las garantías que la isapre había constituido, y es deber de la autoridad despejar del todo estas inquietudes. Aun cuando no es el sistema de isapres el que está en riesgo, el caso de Masvida también enciende algunas alertas para el resto de las instituciones.

Deacuerdo a indicadores de la Superintendencia, se observa algún grado de mayor estrechez en la liquidez del sistema, lo que en parte podría estar explicado por la excesiva judicialización en torno a los reajustes en el valor de los planes de salud. La autoridad, lejos de abordar este problema con reformas constructivas y sentido de urgencia, ha preferido impulsar una agenda ideológica contraria a fortalecer el sistema privado y que restringirá la libertad de elección de los usuarios.
 
Ampliar Imagen
Décima Avenida 1244 - Tel 498 84 00
© 2017 NexNews