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País: Chile
Fecha: 2017-05-14
Medio: El Mercurio
Sección: CONVERSACIONES
Página(s): D6
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Otro tema para las candidaturas presidenciales:
¿Quién les pone el cascabel a ciertos despilfarros fiscales?
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Por: Pilar Vergara
HACER CAJA es un dolor de cabeza del tipo epidemia, que comenzará a recorrer las candidaturas con el acercarse la hora de responder cómo piensan financiar hasta la más modesta de sus iniciativas.

Porque de haber plata, no hay en las arcas fiscales.

Sin sacar mayores cuentas, sin incorporar un programa de gobierno para la próxima administración cualquiera sea, remitiéndonos nada más que al Informe de Finanzas Públicas del Ministerio de Hacienda, tenemos que los gastos comprometidos entre 2018 y 2020 -es decir, los próximos tres años- sobrepasan las metas fiscales en 1.793 millones de dólares.

"Es algo inédito, que jamás había ocurrido en la historia reciente. Al final de cada gobierno, el saliente proyecta para los siguientes tres años ingresos y gastos, en el entendido que al entrante le queda un espacio para gastar, holgura fiscal. Pero en el último informe del ministro Valdés, lo que se proyecta es que esa holgura pasó a ser negativa. Y el gobierno que llegue tendrá que cortar, aunque solo sea para cumplir metas fiscales".

El comentario es de uno de los economistas con quienes conversé en estos días en que nos propusimos detectar, de la manera más precisa posible, qué gastos de más, qué ineficiencias, qué grasa, qué despilfarros podrían recortarse de los 63 mil millones de dólares que suma el gasto público. Para empezar a conversar.

LOS AJUSTES A PARTIDAS tales como compra de bienes y servicios es un recurso del cual los ministros de Hacienda echan mano. Lo hizo Rodrigo Valdés, y antes, dos veces, Felipe Larraín. Lo recaudado, cuando se reducen viáticos y no se permite renovar los autos, oscila en unos 700 millones de dólares por vez. Una ayuda que no está de más, pero es muy mínima.

OTROS MONTOS SON LOS QUE SE BARAJAN en los programas de gobierno. Y las evaluaciones periódicas que de ellos se hacen son reveladoras de algunos bolsones de grasa amparados por los más transversales apoyos políticos. Quienes han estado alguna vez en la "epopeya" de querer suprimir o reducir financiamiento de algunos programas con deficiente desempeño, conocen de esas experiencias que los hicieron sentir ingenuos.

"Los intentos de meter mano en esos programas desatan la guerra mundial en el Congreso", me cuenta uno de mis interlocutores que conoce esos trámites. "Entonces hay que pensarlo muy bien. Imagínese usted que un programa de lactancia del Ministerio de Salud sale mal evaluado, y Hacienda propone cortarlo. Le aseguro que la bancada médica se para en dos manos de manera transversal".

"¿Y se irá a meter el ministro del momento en ese lío cuando necesita cada voto parlamentario para aprobar su Ley de Presupuestos?".

EN OCTUBRE, LA DIRECCIÓN DE PRESUPUESTOS (DIPRES) dio a conocer la Evaluación de los Programas Gubernamentales que había comprometido para 2016. Escaneó a 22, y 17 tuvieron desempeño deficiente, según la conclusión de examinadores externos que compitieron en licitación. Reprobaron: Reinserción Escolar, Educación de Personas Jóvenes y Adultas, Estudios de Posgrado Corfo, Programa de Promoción Turística Internacional, el Fondo Nacional de Seguridad Pública, el programa de Vida Sana, entre otros. Buena nota obtuvieron: Fondecyt, BiblioRedes, Bono al Trabajo de la Mujer, Fondo de Fomento para la Pesca Artesanal.

"Cuando se mira tiempo después los programas que han salido mal evaluados, muchos siguen ahí, exactamente igual o con muy pequeños cambios. Tú partes con un gasto, y ese gasto es muy difícil de eliminar del Estado".

EL SENCE ME LO DAN COMO EJEMPLO CLÁSICO del programa mal evaluado una y otra vez, y que no desaparece. Los que sostienen esta teoría lo explican así:

"Sabemos desde hace mucho tiempo que la franquicia tributaria del Sence de Capacitación -que tiene unos 300 millones de dólares de presupuesto- está muy mal evaluada; incluso, por el Banco Mundial. Los programas que se hacen son de muy pocas horas pedagógicas; hay empresas que lo toman hasta para hacer clases de cueca, o cursos de manualidades, o de cualquier cosa. Es una pérdida de recursos".

Los intentos rectificadores -me aseguran- se han encontrado con el lobby de las OTEC, que son las empresas que entregan estos cursos de capacitación.

ENTRE MIL Y MIL 200 SON EN TOTAL los programas en su conjunto, actualmente; grandes y chicos, eficientes e ineficientes, prescindibles e imprescindibles.

De las platas comprometidas en ellos, una referencia la da la página del Gobierno que consigna los 313 programas sociales correspondientes a 13 ministerios, para los cuales el presupuesto es de 8 mil millones de dólares. Eso da una pauta.

Otro de mis interlocutores me comentaba:

"Cuando uno tiene que recortar gastos, uno sabe que hay ciertos bolsones donde habría que focalizarse, pero no son exentos de costo. Por otra parte, no es cosa de hacer un listado con los programas malos, y decir 'estos los borro'. Los hay con mal desempeño, pero que son necesarios y hay que hacerlos de nuevo".

En esta categoría entra la experiencia que se tuvo con una serie de programas de Vivienda mal evaluados. Cortarlos no era la receta, puesto que la necesidad estaba. Era el caso de rediseñarlos y hacerlos mejor.

ALGUNOS PIENSAN EN UNA POLÍTICA de replanteamiento, para abordar programas del Ministerio de Educación, "famosos" por lo mal evaluados.

"Si el Ministerio de Educación tomara la decisión de ordenar sus recursos y orientarlos a subvención, eso podría llevar a que programas centralizados ineficientes desaparecieran. Eso no significaría cortar el presupuesto de Educación, sino que llegar a una mayor eficiencia. Pero ese es un tema político de marca mayor".

SI SE BUSCARA EFICIENCIA, me comentan, ¿no puede ser la idea más que cortar programas, repensar prestaciones?

¿Por ejemplo, hacer un paquete con toda la asignación familiar, con el 20% de los programas sociales y con todo eso mejorar el Ingreso Ético Familiar? De paso, digamos que la asignación familiar es un programa que nunca se ha evaluado y, por supuesto, tiene uno de los presupuestos más abultados.

"NO HAY PROYECTOS GRANDES que no obedezcan a necesidades grandes", me comenta una persona que sabe, y que se juega por ser realista. Es decir, que los excesos presupuestarios más chicos son más fáciles de abordar, y al final, los ahorros suman.

Ejemplos: Programas de "autoconsumo" -orientados a proveer ingresos a sectores rurales apartados-, que en su minuto costaba más el programa que lo que le rendía en ingreso a la gente. Otro: el programa de alimentación complementaria que nació para combatir la desnutrición infantil y hoy se destina a la obesidad. Por qué no orientar esas platas, por ejemplo, a mejorar el Sename, proponía alguno.

Y si de revisiones se trata, uno de mis interlocutores proponía poner ojo nuevamente en las platas para los exonerados.

OTRO CONSEJO DE REALISMO tiene que ver con comprometer a los ministros en sus propios recortes. Poner metas graduales de rebajas de gastos en que se involucre toda la cartera. Los ministros tendrían que financiar sus nuevos programas y sus nuevas demandas con el dinero de programas viejos que no han dado resultado. Y entonces no es Hacienda el que, como externo, corta.

OTRO MECANISMO ES DECIR "olvidémonos" del presupuesto base que reconoce el 90 o 100% de los gastos del año anterior como validados. Eso lo puede hacer, sobre todo, un gobierno que comienza; que su primer presupuesto exija a cada ministerio la justificación de todos los gastos: desde su planta de personal a los gastos que se vienen acarreando.

LAS LICENCIAS MÉDICAS MERECEN UN CAPÍTULO ESPECIAL en la historia de los "despilfarros fiscales".

La DIPRES publica un Informe de Recursos Humanos que muestra que el promedio mensual de licencias médicas en las mujeres anda en 2,6 días al mes y en los hombres, 1,2; esto da un total de unos 2 días por mes, 24 al año. En las estadísticas OCDE, el promedio son 11 días de ausentismo, menos de la mitad.

"El fisco les paga sueldo a esas personas y luego tiene que recuperar ese dinero en la isapre; pues bien, muchas veces por ineficiencia no lo hace".

Pero lo que es más importante es que ese exceso de licencias médicas revela que hay una sobredotación de personal en el sector público. ¿Y quién se anima con los despidos?

EL GASTO EN PERSONAL corresponde al 22,4% del gasto total -unos 12 mil millones de dólares- y viene creciendo a tasas sorprendentes. En los últimos tres años aumentó 5,8% real. Durante la administración Piñera creció en promedio 6,2%, y durante Bachelet Uno, 9%. Como los aumentos de remuneraciones fueron menores en todos los casos, significa que lo que creció fue el personal.

"A CARABINEROS HAY QUE RECORTARLES la plata que se gasta de más", me dice en forma terminante uno de mis interlocutores, y lo dejo como último párrafo. "Más allá del escándalo, queda claro que en el presupuesto de Carabineros sobra plata. En un caso como ese hay que aprovechar el minuto".
Recuadro :
-Ejemplo clásico del programa mal evaluado una y otra vez, y que no desaparece pese a los intentos, es el Sence, que tiene detrás de sí a la industria de las OTEC.

-Más allá del escándalo, queda claro que en el presupuesto de Carabineros sobra plata. En un caso como ese hay que aprovechar el minuto.

-Si el Ministerio de Educación tomara la decisión de ordenar sus recursos y orientarlos a subvención, eso podría llevar a que programas centralizados ineficientes desaparecieran... Pero ese es un tema político de marca mayor.
 
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