Noticia Prensa Escrita
 Imprimir  Enviar  PDF  Cerrar
País: Chile
Fecha: 2017-11-10
Medio: El Mercurio
Sección: OPINIÓN - EDITORIAL
Página(s): A3
Centimetraje: 23x12 cms
Gasto por beneficiario
Si se observan las tendencias, parece evidente que el gasto por persona entre el Fonasa y las isapres será semejante dentro de muy poco.
Agrandar Tamaño Texto Disminuir Tamaño Texto
Un estudio de la Asociación de Isapres reveló que el gasto que realiza el Fonasa en cada uno de sus beneficiarios ha alcanzado un nivel comparable al que disponen las isapres para los suyos. Con el aumento en el presupuesto del año próximo en el sector salud, que alcanzará a 8 billones de pesos -equivalentes a unos 13 mil millones de dólares-, las cifras del gasto per cápita, luego de descontar lo que la institución destina a licencias médicas y a bienes públicos, además de los otros gastos que realiza en administración y servicios generales importantes, como el Instituto de Salud Pública, quedan en algo menos de 7 billones de pesos para atender a sus beneficiarios. Como ellos son cerca de 14 millones de personas, resulta que por cada uno de ellos se van a gastar el 2018 alrededor de 500 mil pesos.

Las isapres, que cubren a algo menos de tres millones de personas, han gastado durante este año 2017 a un ritmo levemente por encima de esa cifra. Si se observan las tendencias, parece evidente que el gasto por persona será semejante dentro de muy poco.

Si esta similitud en las cifras resulta sorprendente, no lo son tanto las diferencias entre los afiliados de ambas instituciones. Desde luego, los riesgos en salud son mayores para los beneficiarios de Fonasa. Según estudios de los factores predisponentes a contraer enfermedades, se han cuantificado en 17 por ciento encima de los riesgos de los beneficiarios de isapres. Además, la distribución geográfica es más dispersa entre aquellos, lo que hace más costoso otorgarles atención. Pero, por otra parte, su alto número permite ciertos rendimientos de escala, lo cual debiera hacer disminuir el costo de atenderlos. Los pacientes de isapres, que si bien eran jóvenes y más sanos al comenzar el sistema, han ido aumentando su edad promedio, con lo cual la diferencia de riesgos, como se ha visto, no es muy marcada. Además, es gente más proclive a reclamar sus derechos, si bien también en este campo se observan tendencias igualatorias. Por último, quienes están en isapres no reciben subsidio, en tanto quienes pertenecen a Fonasa solo pagan una parte de los costos.

Enseguida, es evidente que existen grandes diferencias en la calidad de la atención que reciben ambos grupos. Las listas de espera, verdadero talón de Aquiles del Fonasa, no existen en las isapres. El grado de satisfacción con su sistema de salud es también más alto entre sus beneficiarios y según el último de los estudios de opinión pública del Centro de Estudios Públicos, de no existir dificultades de precio, habría un gran movimiento desde Fonasa hacia las isapres.

El resultado del estudio apunta a que estas diferencias en la calidad de la atención no se deben a presupuestos diferentes, sino más bien a la distinta eficiencia entre el sector privado y el público. Hace pocos años nadie habría imaginado que la disponibilidad de recursos del sector público alcanzaría esta magnitud, y si se hubiera hablado de ello, se habría pensado que en este momento los problemas graves del sector estarían ya superados. Pero en verdad nada ha cambiado fundamentalmente en el sector salud en las últimas décadas. La igualdad en los gastos facilita, además, una mejor interacción entre ambos sectores, público y privado, pues nadie podría afirmar que cobrando lo mismo una clínica esté obteniendo ventajas desmedidas. Posiblemente, en este sector, como en otros, la existencia de una motivación de lucro ordena los gastos y modera los costos, dando como resultado mayor eficiencia.
 
Ampliar Imagen
Décima Avenida 1244 - Tel 498 84 00
© 2017 NexNews